El cambio en la percepción pública de las remesas familiares

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Después de una serie de entrevistas a los medios un par de semanas atrás, en un viaje a Guatemala, me di cuenta en un momento que estaba siendo testigo de un cambio en la percepción pública de las remesas que no había captado antes. Respondiendo una por una las preguntas de los periodistas, era incuestionable que estaba presenciando un cambio que no había notado con anterioridad. Después de pensarlo detenidamente, podría afirmar que el cambio es global, aunque eso no signifique que el cambio esté sucediendo de la misma manera o al mismo tiempo en todas las regiones o países del mundo. Sin embargo, después de haber sido parte de la industria de remesas por tres décadas, de repente lo vi claramente. No quiero adelantarme, así que retrocedamos un poco.

Comencemos con un poco de historia                                     Baje un PDF de este artículo

Todos los que estamos en el sector de las remesas sabemos que enviar dinero a casa siempre ha existido. Durante miles de años, individuos que dejaban sus hogares para buscar fortuna siempre han encontrado maneras de enviar dinero a sus familias. Ya sea por mensajeros o por redes de mercaderes y comerciantes que dieron pie a los “hawalares” o “hundis” llamados de distintas maneras en diferentes regiones del mundo. De hecho, las casas de cambio en Latinoamérica y las firmas de cambio de divisas en muchos lugares del mundo han sido básicamente hawalas.

Mi abuelo Elciario Cuevas fue uno de ellos. Entró en el negocio vendiendo revistas y periódicos; necesitaba dólares americanos para entregarles a los pilotos de aviones para que pudieran comprar y traer revistas desde los Estados Unidos y otras partes del mundo. Eso fue en Cali, Colombia en los años 1930-40. Él se convirtió en el distribuidor de moneda extranjera de la ciudad y desarrolló una gran red de conexiones, como los hawalares lo habían hecho durante siglos. Saltemos a finales de los ochenta cuando el negocio, después de su muerte y ahora en manos de mi padre y mi tía, necesitaron de mi ayuda para el uso de nuevas tecnologías – las primeras computadoras. Ellos necesitaban tecnificarse para mejorar el manejo del creciente número de pequeñas transacciones provenientes de Estados Unidos que estaban recibiendo para pagar y que los pequeños cuadernos con columnas hechas a mano ya no funcionaban eficientemente.

Muchos cambistas en Latinoamérica decidieron manejar estos pequeños pagos junto con las transacciones más grandes que solían atender. Telex era la manera de transmitir datos, pero muy pronto el fax se convirtió en la gran invención y el negocio de remesas aumentó de tal manera que tomó a todo el mundo por sorpresa. Redes de agentes de viajes y pequeñas “bodegas”, que atendían a las crecientes comunidades de Latinoamericanos en New York, Madrid, Londres, Los Ángeles, Houston, Boston, comenzaron a recibir órdenes para mandar por fax, al, también creciente, número de lugares en los países de destino donde los pagos estaban siendo realizados. El reemplazo de los mensajeros (comerciantes viajeros y personal de las aerolíneas) fue rápido ya que el nuevo sistema era mucho más eficiente y seguro. Los cambistas tenían mecanismos para hacer sus transacciones y eso funcionó por un tiempo, pero pronto los volúmenes crecieron a pasos agigantados y se volvió imposible sin contar con la banca internacional.

La “impercepción”: ignorancia colectiva

Incluso todos nosotros, involucrados en los primeros años de la industria de remesas, no teníamos idea de los volúmenes de dinero que estaban siendo enviados por trabajadores inmigrantes. Los fondos canalizados a través de cambistas, mensajeros, comerciantes, money orders postales y personal de las aerolíneas, llegaban a las manos de las familias y solo los vecinos notaban el dinero gastado en arreglar una casa y las pequeñas mejoras en el estándar de vida de los hogares que tenían familiares fuera. Todos los que estábamos facilitando el envío o el pago de remesas solo podíamos ver una pequeña porción del rápidamente creciente negocio de las remesas en los años 80 y 90.

Nosotros también crecimos como compañía. Desde una oficina con 8 empleados en una sola ciudad en 1987 llegamos a tener más de 75 oficinas, 400 empleados y presencia en más de 7 países en 1994.

La primera  percepción pública:  entran los agentes del orden y las regulaciones

Los bancos fueron las primeras instituciones en darse cuenta que algo inusual estaba sucediendo. Recuerdo las reuniones que tuve en los años noventa con los bancos de varios países explicando que estas eran transacciones legítimas, enviadas por personas reales, diseminadas alrededor del mundo sosteniendo a sus familias. La realidad de los inmigrantes era desconocida por la gran mayoría de los banqueros y muchos de ellos no podían creer nuestras historias, incluso cuando les mostrábamos las listas con los nombres y los valores, para demostrarles la realidad del servicio. Cuando los agentes del orden, alertados seguramente, vieron estos movimientos de dinero y las filas frente a mostradores en Jackson Heights, New York o San Ana, California, su reacción inmediata fue declarar: esto es lavado de dinero, no hay  manera posible de que “esta gente” esté enviando todo ese dinero, de ninguna manera, es imposible.

Esa percepción dominó durante años la visión pública de las remesas. Tuve muchas reuniones con autoridades policiales estadounidenses (DEA, IRS, FBI), algunas voluntarias, algunas “obligadas” de una forma u otra, en las cuales traté de explicar la realidad de los grandes movimientos de fondos, las remesas; pero los agentes ni siquiera consideraban factible la posibilidad  que los inmigrantes estuvieran ganando ese dinero de manera legal, como 1er argumento, y segundo que no había manera  que una proporción tan grande de lo que ganaban, si era cierto, pudiera ser enviada a su familia. Era algo culturalmente inconcebible para ellos. Cuando las Money Orders enviadas por los inmigrantes eran cobradas en las casas de cambio y esas money orders tenían que volver a Estados Unidos para ser depositadas en bancos, por millones, las aduanas estadounidenses no lo podían entender y la explicación de la existencia de “remesas de  trabajadores” caían en oídos sordos. Confiscarlas era la única respuesta. Y algunos, los más atrevidos buscaron maneras clandestinas de entrarlas a Estados Unidos.

En una reunión publica en Miami en 1993 cuando se discutía la nueva licencia del estado de la Florida para la transmisión de dinero, un investigador declaró que el 65% de los colombianos en Florida estaba involucrado en el tráfico de drogas; luego de esa  impactante  afirmación, fue cuestionado sobre sus fuentes y explicó que eran producto de una encuesta que había llevado a cabo en las prisiones del estado. El titular decía “65% de los colombianos  en Florida están involucrados en el tráfico de drogas” en vez de “65% de los presos colombianos en Florida encarcelados por delitos relacionados al tráfico de drogas”. Pero como hemos venido aprendiendo, sobretodo últimamente, la verdad a veces necesita más de 140 caracteres.

Eta percepción de la autoridades sobre las remesas dominó los noventas, cuando se realizaron muchas operaciones encubiertas, exitosas, sobre proveedores del servicio de remesas, que no tenían idea de las intenciones de la policía, no se imaginaban las posibles trampas que se habían inventado e ignoraban las leyes existentes y la creciente regulación.  Redadas y sanciones a compañías de transferencia de dinero dominaron los titulares, opacando el importante servicio que la mayoría de las compañías realizaban honestamente para sus usuarios de remesas, especialmente las remesas a países como Colombia, República Dominicana y México que fueron los más afectados. Las remesas estaban teñidas de fondos ilegales, eso es cierto y no podemos negarlo, pero esta realidad fue una muy pequeña parte de una historia mucho más amplia.

Las regulaciones, licencias y programas de cumplimiento crecieron desde esta percepción inicial de las remesas que se propagó en esa época.

Primer cambio de percepción: Datos sobre remesas en los titulares

Los datos sobre los volúmenes de remesas comenzaron a aparecer en artículos académicos y publicaciones de diferentes organizaciones a finales de los años 1980 y 1990. Las remesas de los Estados Unidos y de los países ricos en petróleo del Medio Oriente fueron descubiertas por muchos investigadores de inmigración y desarrollo. La migración estaba creciendo exponencialmente y al mismo tiempo las remesas. CEPAL[1], hizo un llamado a un Seminario de Remesas[2], el 6 y 7 de Junio de 1991, en lo que fue probablemente la primera reunión sobre el tema en Latinoamérica.

La dificultad en estimar el volumen real de las remesas fue un gran problema señalado en todos los artículos publicados en esa época. La mayoría de la industria no sabía de la existencia de esas publicaciones en esos años, ni de la información sobre remesas que ya se conocía, hasta el trabajo que comenzara a hacer el BID, Banco Interamericano de Desarrollo y FOMIN, comenzado en 1993 y dirigido por Don Terry junto con el trabajo realizado en el área de Remesas del Diálogo Interamericano, dirigida por Manuel Orozco. Estos estudios, las publicaciones y las reuniones que se hicieron fueron parte del cambio de percepción que trajo el nuevo milenio. El correo electrónico y el internet ayudaron a dispersar la información y los artículos llegaron a los periodistas, quienes comenzaron a publicar información sobre las remesas. Los Bancos Centrales comenzaron a recolectar mejores datos y el flujo de información mejoró notablemente. El mundo pronto comenzó a darse cuenta que los volúmenes eran grandes y el impacto de las remesas era substancial. Las autoridades se concentraron a escoger solamente “las manzanas podridas” y la industria comenzó a mejorar su imagen y expandir sus servicios.

[1] CEPAL: la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (ECLAC por sus siglas en inglés)
[2] Seminario Sobre Remesas Internacionales y Pobreza en Centroamérica, México, Junio 6 y 7, 1991.

Segundo cambio de percepción: Remesas, Desarrollo & Inclusión Financiera – Entran los bancos y las instituciones de microfinanzas

Ya que la mayoría del trabajo sobre recolección y estimación de datos de las remesas eran realizados por investigadores de migración y desarrollo, ellos empezaron a influenciar el punto de vista de las agencias multilaterales y gobiernos locales sobre el uso de remesas para el desarrollo, la inclusión financiera y la disminución de las tasas que cobraban las grandes compañías multinacionales como Western Union & MoneyGram. Ellos vieron la importancia en distanciar al sector de remesas de la visión que tenían las autoridades policiales y así podrían entonces convencer a los bancos que ellos podían convertirse en excelentes Proveedores de Servicios de Remesas (Remittance Service Providers, RSPs)

La idea era que los bancos pudieran proveer un servicio más barato y eficiente –  y respaldado (en términos de control de lavado de dinero), y al mismo tiempo atraer a una mayor cantidad de clientes que pudieran abrir cuentas donde las remesas fueran depositadas electrónicamente y se fomentara así el ahorro. La “necesidad de canales formales” fue parte del discurso. Subsidios públicos, para desarrollar canales de distribución de remesas (corresponsales o agentes bancarios), para crear sistemas de software, desarrollar estrategias de inclusión financiera y entrenar personal, fueron otorgados a los bancos y a las instituciones microfinancieras, con la certitud que las remesas pasarían a la banca para el bien de los usuarios del servicio.

Para el año 2001 ya me había convertido en consultor y ahora algunos de mis clientes fueron ahora eran bancos y busqué, con mi experiencia en la industria, apoyar su desarrollo en esta área. Pero a medida que me fui involucrando más con ellos, me di cuenta que había muchos problemas que no se habían previsto. Primero, la mayoría de los bancos, en los dos lados de un corredor de remesas, estaban diseñados para atender a los clientes más afluentes y nadie estaba cómodo con los nuevos clientes (los nuevos clientes de remesas tampoco estaban cómodos en las oficinas bancarias). Segundo, la mayoría de los programas sobrestimaron los ingresos, la apertura de cuentas y el potencial de ahorros, y tercero, la mayoría de los bancos subestimaron el gasto de la gestión de efectivo y los gastos de cumplimento normativo que tendrían.

Millones fueron gastados en bancos para que estos se tomaran la industria; la realidad es que muy pocos bancos de los que entraron en los últimos 15 años quedan aún, sobretodo en mercados de envío y algunos aún andan cerrando la prestación del servicio de remesas n los últimos dos años. Con las instituciones microfinancieras,  los problemas que aparecieron fueron similares: la gestión de efectivo ha sido un gran obstáculo y atraer familias de remesas a inversiones pequeñas y otros productos ofrecidos por instituciones de microfinanzas han sido difíciles de ofrecer exitósamente ya que el uso de las remesas es decidido por la persona que las manda, a muchos kilómetros de casa. Pocos han logrado un éxito relativo.

La salida de los Bancos aumentó por las acciones de los reguladores, debo admitir, y esto, a su vez, contribuyó a la práctica del De-Risking: la discontinuidad de los servicios bancarios o el cierre de cuentas bancarias de proveedores de servicios de remesas. La excusa es el tema de cumplimiento, pero las razones son muchas y más complejas, que tienen que ver con la competencia por la prestación de servicios financieros.

Los proveedores de servicios financieros móviles (MMOs – Mobile Money Operators) siguen librando batallas en muchos países tratando de convencer a los gobiernos locales que la regulación debería permitirles ofrecer sus servicios, que, como las remesas, pueden beneficiar a grandes sectores de la población y que los bancos no han podido servir. Se ha comprobado que, en muchos países de África y Asia, los MMO’S pueden potencializar la inclusión financiera y que cuando se fomentan las colaboraciones de bancos, servicios postales, empresas financieras no-bancarias y remesadoras, que sean abiertos, sin exclusiones, sin prácticas anticompetitivas, sin exclusividades y limitaciones, todo el ecosistema y la sociedad se benefician.

El fracaso de muchos de los programas de desarrollo que involucraban remesas ha creado una gran disminución de fondos que las agencias multilaterales invertían en programas de remesas, lo cual es lamentable. Todos hemos aprendido las fallas que algunos programas tuvieron y de los pocos programas que fueron exitosos se podría rescatar aquello que es replicable, pero parece que ya no hay fondos como antes para esto[1].

[1] P.S: Colegas me afirman que estoy errado y que si hay fondos para programas de esta naturaleza…

Cambio Reciente: Países receptores se están dando cuenta del impacto general de las remesas en su economía

El cambio de percepción que mencioné en la introducción tiene que ver con el hecho que las sociedades receptoras de remesas como India, Filipinas, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, por nombrar algunos, son cada vez más vocales al expresar y defender a sus inmigrantes y al efecto que tienen las remesas en el bienestar socio-económico, no solo de las familias que reciben las remesas, sino también de la sociedad en general. En el caso de Guatemala, la cantidad record de 7159 millones de dólares para el 2016[1], toca, de alguna manera u otra, a cada uno de los negocios del país. Y la ansiedad de una posible disminución en las remesas, nacidas en el miedo sobre las políticas anti inmigratorias del presidente Trump, son ahora titulares constantes de cada periódico en todos los países que dependen de remesas de los Estados Unidos. En las entrevistas en Guatemala que mencioné al principio estuve muy impresionado por las preguntas y el nivel de entendimiento sobre las remesas y su impacto que me realizaron los periodistas.

El Brexit también se está convirtiendo en una gran preocupación, no solo por el vínculo entre la Primer Ministro del Reino Unido con la administración Trump, si no también porque una gran cantidad de instituciones de transferencia de dinero (entidades de pago, en Europa) fueron registradas primero en Londres con FCA – Financial Conduct Authority (la Autoridad de Conducta Financiera, FCA, el regulador en el Reino Unido) para luego “transportar” sus licencias a otros países de la Comunidad Europea. ¿Qué significarán el Brexit y las cambiantes regulaciones para las entidades de pago del sector?[2]

Como mencionaba, los posibles impuestos y las restricciones a las remesas, así como también los controles de inmigración y las deportaciones, están ahora en todos los titulares de periódicos de países receptores de remesas; estos problemas están siendo discutidos ahora en Comités de los Congresos y los analizan los Presidentes de los Bancos Centrales, los cuales están siendo entrevistados constantemente y sus opiniones discutidas en medios de noticias.

Fue en aquél momento, hace un par de semanas atrás, que sentí por primera vez que los países remeso-dependientes, se estaban despertando.

[1] Los volúmenes de remesas del 2016 también rompieron records en Honduras, El Salvador, México y otros países.
[2] La Asociación de Instituciones de Pagos del Reino Unido (AUKPI por sus siglas en ingles) – Conferencia-Febrero 23, 2017 – IMTC EMEA 2017, Madrid, Abril 4-6 con el apoyo de ANAED, la Asociación Española de Entidades de Pago

Últimas reflexiones

Filipinas es probablemente el país que ha ido más lejos en el cambio de percepción social de las remesas y el resultado ha sido el ejemplar trabajo que el país ha realizado con su Administración del Bienestar de los Trabajadores Fuera del País (Overseas Workers Welfare Administration- OWWA, en sus siglas en inglés) para desarrollar programas que empoderen a sus inmigrantes. Con trabajadores calificados filipinos recibiendo salarios más altos que otros inmigrantes y la diáspora filipina extendida por una gran cantidad de países comparado a otros países receptores de remesas, OWWA de seguro ha realizado una buena labor en estos años. El OWWA, así como cualquier otro programa de gobierno, es criticado por muchos en ese país, pero visto desde una perspectiva global, el trabajo que ha realizado ha sido admirable.

Hay otra “punto de vista” o percepción de las remesas en Estados Unidos y el Reino Unido que parece tomar fuerza y me preocupa, especialmente ahora que sentimientos anti inmigratorios están siendo usados por políticos de derecha para obtener votos. Declaraciones como “Los inmigrantes están sacando 26 billones al año desde los Estados Unidos para México” o “Las remesas son esencialmente una transacción no sancionada de riquezas que están basadas en una violación fundamental de las leyes de inmigración y empleo estadounidenses” (http://bit.ly/2ldMZFY) están propagando conceptos falsos y es preciso estar pendientes de estas declaraciones. ¿Es esta visión la que será la percepción de las remesas que se esparcirá en los Estados Unidos y el Reino Unido? ¿Es este punto de vista el que popularizará los impuestos sobre las remesas y las políticas de restricción de remesas basadas en el estatus migratorio?